girasol

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martes, 22 de marzo de 2011

La magia de las flores

Cuando yo tenía unos ocho años ya sentía una gran preferencia por las flores. Aprendí a tan corta edad, hacer pequeños ramitos de flores de papel de seda, con distintos colores, usando una aguja de punto. Trataba de hacer venta con ellas pero aquello no me funcionó,  se nota que no soy buena negociante.
Las flores me gustan todas, pero las rosas rojas son mis preferidas, en especial las que había en mi casa de los Caños de Meca. Tenian un  agradable perfume que me llenaba todos lo sentidos y me confortaba el alma. Perderlas fue como arrancarme parte de mi corazón y de mi alegria.
Yo las cuidaba con infinito amor y ellas a cambio me daban hermosura y belleza para mi vista y perfume para mi alma.
Por las mañanas, el rocio dejaba en sus suaves pétalos de terciopelo unas gotas de rocio y todo era un cúmulo de belleza, considerándome una  persona con mucha suerte.
Alli quedaron, ya no las tengo, y eso aun no lo he superado, pues dejé en ellas un fuerte y sincero amor que perpetuará para siempre en mi mente, en mi corazón y en mi alma. 




1 comentario:

  1. Se nota que te gustan mucho las flores , la verdad es que son una verdadera maravilla.A mi tambien me gustan tanto como a ti.Tambien me gustaria tener una buena casa con su jardin y llenarlo de esas flores tan hermosas que tenias de pequeña , pero como no me toque una loto me parece que me voy a quedar con las ganas y me conformaré con verlas en los jardines.

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